
Ya nos estamos acostumbrando a tanta calumnia y agresión al partido que representa a una gran parte de españoles. Demasiadas acusaciones graves sin pruebas e incitación de odio y agresión al PP que salen totalmente gratuitas y que se quedan impunes.
Ante la escalada de incendios que se suceden en Galicia y que están arrasando la Comunidad y la ineptitud de las autoridades de la Xunta para coordinar los medios del operativo de extinción del fuego, se ha procedido a utilizar una estrategia roñosa para eludir responsabilidades. Y como siempre han salido los roñosos intelectuales y actores de la más rancia izquierda a presumir que es el PP el que está provocando esta serie de incendios. A la vez, para no dejar un cabo suelto, se oculta información a los ciudadanos con la intención de que no se haga eco la opinión publica de las dimensiones reales de esta tragedia medioambiental, con consecuencias presumiblemente más graves que lo ocurrido con el Prestige. Por no hablar de la Ministra Narbona que culpó a los trabajadores que no fueron contratados en los retenes por no saber gallego. Un esfuerzo mediático que debe servir para que sus votantes no se den cuenta que al socialismo en el poder y aliados nacionalistas no les importan lo más mínimo los problemas reales de los españoles y la gestión eficaz de nuestros bienes, de los que hace verdadera dejadez, y en realidad se preocupan de sembrar divisiones entre los españoles, fomentar nacionalismos etnicos, destruir todo lo bueno que ha hecho el anterior Gobierno del PP, y, sobre todo, vivir de la demagogia.
No me voy a poner a recordar todas las afirmaciones falsas en las que se acusaba al PP de cosas muy graves- y hablamos de delitos- que salían de la boca de dirgentes políticos de izquierda y nacionalistas, así como de las de sus apoyos mediáticos: periodistas, "intelectuales" y monos de feria, o sea, gente del espectáculo. Tenemos el precedente del caso de Almodovar que acusó al PP de preparar un Golpe de Estado y el PP, en este caso, reaccionó querellándose contra este individuo. Lo que sirvió para que se retractara y quedase limpio el honor del partido y de sus votantes. Todas estas injurias y calumnias además tiene sus repercusiones en las agresiones a sedes y miembros del PP, que han sido bastante frecuentes en estos últimos tiempos.
La estrategia de crear un clima de odio, que se suele transformar en violencia- ya que se justifica de cierto modo-, a base de imputaciones de delitos a un partido representativo de un buen sector de españoles no es tolerable en un Estado de Derecho y en una democracia adulta. La gentuza esta que calumnia gravemente debería ser llevada a juicio por el PP no sólo por el honor del partido afectado, sino por respeto a los ciudadanos que nos sentimos señalados por este grupo de fascistoides rojelios. Que paguen ellos, que no paguemos los demás las consecuencias de su juego roñoso y miserable.