Labore Solis

domingo, enero 29, 2006

Los Parásitos Chupasangre 2

(Continuación del artículo anterior)
La última partida ganada por los nacionalistas hasta hoy es el expolio del Archivo General de la Guerra Civil. Ésta se ganó gracias al Gobierno español que preside su "bueno para nada", ZP. Y yo me pregunto si es que el partido en el Gobierno también tiene algún tipo de ansias de revancha contra España. Si no es así, ¿con qué criterio, que evidentemente no es el del bien común de todos los españoles, está actuando nuestro Gobierno para ser tan perjudicial para España?.

Nuestro Gobierno ha entrado en el juego de los nacionalistas y participa de sus tesis iluminadas. Pero no necesita autoconvencerse de que defiende una verdad; ha entrado en el juego a sabiendas de que ha de defender un cúmulo de mentiras para convencer a los ciudadanos de que actúa correctamente, y así intenta no perder apoyo de los nacionalistas en las Cámaras ni votos de los españoles en las urnas. Es un juego a dos bandas. ¿Y cómo se hace eso?, pues, a falta de razón, acude al sentimentalismo. Ya sabemos que no hay nadie que respete más las diversas sensibilidades, más bueno y más comprensivo que el señor Rodríguez ZP. Nadie más que él tiene la facultad de estar con las victimas del terrorismo y decir que comparte su sufrimiento y, a la vez, apoyar a Batasuna-ETA cuando la ley sea "muy restrictiva"; o la facultad de presentarse como el defensor de los niños iraquís muertos en la guerra y, a la vez, justificar a sus verdugos, también llamados resistencia iraquí, por ser víctimas de un "mar de injusticia universal"; o la facultad de estar con todos los pobres del mundo e intentar encabezar la lucha contra la pobreza en el mundo y, a la vez, ser aliado de Castro y Chávez que sumen a sus países en la misería más profunda; o la facultad de decir que su prioridad es combatir la violencia "de género" y, a la vez, erigirse en defensor del Islam.

Pues bien, quien no comprenda que Cataluña sea una nación y que ciertos archivos que se encuentran en el Archivo de Salamanca han de irse a Cataluña, es que no tiene respeto por los sentimientos de los catalanes. Así justifica el Gobierno su actitud contra razón, y lo mismo hace cuando tiene que infirngir la ley; acudir al sentimentalismo. Por lo mismo, nuestra ministra de incultura Carmen Calvo, que como ministra de cuota- es decir, como persona que asume la responsabilidad de ocupar una cartera en el Gobierno, no por méritos propios, sino sólo por ser mujer- no tiene el don de la razón, justificaba el expolio del Archivo General de la Guerra Civil de Salamanca acudiendo al sentimentalismo, contando la triste historia de un comunista que escribió una carta a su novia diciéndole lo mucho que la quería y que ahora esa carta debe pertenecer a los hijos o nietos de este hombre -a ver si mientras nos secamos las lágrimas nos roban la cartera-. Asímismo, TVE emitía imágenes de familiares de catalanes que fueron víctimas de la represión franquista que reclamaban entre sollozos los documentos pertenecientes a sus muertos.
Como ya hemos dicho, un buen gobierno sociata-fascista utiliza el sentimentalismo para tapar sus mentiras, y es que la ministra de incultura y el Gobierno al que pertence mienten y lo saben. La ley 21/2005 del 17 de noviembre, por la cual se produce el expolio del Archivo General de la Guerra Civil, no es una ley de restitución de documentos incautados a personas naturales o jurídicas, sino una ley que cede competencias- de forma bilateral entre el Estado y la Generalidad catalana- sobre una parte de los archivos de la Guerra Civil. Si hubieran querido hacer una ley de restitución de documentos, hubiesen hecho una ley por la cual cualquier persona natural o jurídica pueda recuperar cualquier documento que le hubiera sido confiscado en el pasado que perteneciese a cualquier archivo público que se encontrase en cualquier parte del territorio nacional. Pero no es el caso.

En primer lugar, todos los documentos de las 507 cajas que se llevaron del Archivo General de la Guerra Civil son entregados a la Generalitat- que no es legítima propietaria de todos los documentos-, luego es ésta la que tiene la custodia y tiene las competencias de restitución de documentos a las personas naturales o jurídicas que le correspondan, estableciendo también el procedimiento para la reclamación de dichos documentos. Asimismo la ley establece SÓLO UN AÑO para que los respectivos sujetos puedan ejercer su derecho a la restitución, tras ser notificado el acto de identificación de los documentos.
Más que de un ataque de caridad del Gobierno hacia las victimas de la Guerra Civil, de lo que se trata, visto lo visto, es de una revancha más de los nacionalistas, que como dice Pío Moa "el nacionalismo catalán, como la izquierda, han decidido hace mucho no superar la guerra, sino vencer en ella a cualquier precio, derrotar finalmente a Franco". Y es que los nacionalistas se han llevado un buen botín de guerra. Pocos documentos van a salir del Archivo Nacional de Cataluña y el Gobierno tampoco les va a pedir a los nacionalistas los documentos que guardan del resto de España, como los relacionados con el movimiento libertario de Aragón o como las cartas que un puñado de niños de la guerra enviaron a Stalin al llegar a Rusia en 1938. Los nacionalistas son los fuertes, siguen ganando batallas y nadie les rechista.

Y es que la ley del expolio del Archivo de Salamanca es discriminatoria para el resto de España-que no tiene los mismos privilegios-, rompe la unidad de un archivo que contiene los documentos utlizados para la represión franquista, y todo eso se justifica utilizando a victimas de la Guerra Civil porque no hay una razón para semejante acto ruín, más cuando en 1982 se estableció un convenio entre el Estado y Cataluña para la macrofilmación de los documentos conservados en Salamanca procedentes de la Generalidad y una copia macrofilmada está hoy en el Archivo Nacional de Cataluña.

¿Para qué necesita Cataluña los documentos originales que forman parte de la unidad de un archivo cuando ya tiene una copia macrofilamada de los mismos?. Si lo imprtante es devolver la carta de un comunista víctima de la represión franquista a sus herderos ¿es necesario entregar miles de documentos a la Generalitat?. No hay por donde coger toda esta pantomima.

Salamanca tiene la mala suerte de no ser Cataluña y ha sido discriminada, como el resto de España-que no sea Cataluña-, por ello, bajo los mandamientos de la diversidad de sensibilidades y de "la España plural". Los nacionalistas, que no son tontos, se acogen a estos mandamientos ,cuyos significados son menos importantes que el efecto que consiguen en la opinión pública, para ir amputando a España por todas partes: nuestra Nación, nuestra lengua, nuestras fuentes históricas...¿Qué será lo próximo?

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